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La soledad del Director General

Una de cada cuatro PYMEs españolas se dirige desde una sola silla

Por Joan Grau4 min de lectura

Terminamos esta serie donde quizá deberíamos haberla empezado: en España, y con un dato que no necesita adornos.

Según el Informe PYME 2025 del Consejo General de Economistas y Faedpyme, sobre una encuesta a 634 empresas españolas, el equipo directivo medio de una PYME de este país tiene 2,5 personas. Y en el 26,7% de los casos, el equipo directivo es una sola persona.

Una de cada cuatro PYMEs españolas dirige con una silla ocupada.

Lo que significa esa silla

Significa que la misma persona fija los precios, negocia con el banco, decide a quién se contrata y a quién no, aprueba la inversión en maquinaria, elige qué canal se abre y cuál se abandona, y además atiende al cliente grande cuando llama enfadado un viernes.

No significa que lo haga mal. La mayoría lo hace razonablemente bien, con un mérito que en este país no se reconoce lo suficiente. Significa que lo hace sin contraste. Y eso es otra cosa.

Porque el equipo no sirve de contraste: el equipo le mira a él esperando la decisión, que para eso es el jefe. El asesor externo tampoco, porque ve la foto del trimestre y no la película. En casa, hace tiempo que dejaron de preguntar. Y el resultado es una persona muy capaz tomando decisiones de seis cifras sin nadie que le diga «¿has mirado esto por el otro lado?».

A eso lo llamamos la soledad del director general, y no es un problema emocional. Es un problema de calidad de las decisiones.

El contexto tampoco ayuda

Ese gerente, además, no eligió el entorno en el que le toca decidir.

En España hay 62.489 empresas con entre 20 y 99 asalariados, según el DIRCE de 2025: el 1,89% del tejido empresarial. Es un grupo pequeño que soporta una parte desproporcionada del empleo cualificado del país, y que está en una tierra de nadie incómoda: demasiado grande para improvisar, demasiado pequeño para permitirse la estructura que resolvería el problema.

Y encima, con el reloj del relevo generacional corriendo. Los datos del Instituto de la Empresa Familiar de 2025, sobre más de 270.000 sociedades, son de los que se leen dos veces: el 92,4% de las empresas españolas son familiares y generan el 70% del empleo privado, pero solo el 29,3% ha superado al menos un relevo generacional y apenas el 1,2% llega a la tercera generación.

Dicho de otro modo: siete de cada diez empresas familiares españolas todavía no han demostrado que puedan sobrevivir a la persona que las dirige. Y muchas de ellas son precisamente las que tienen una sola silla ocupada.

Nuestra apuesta, que es solo eso

Aquí va una opinión, marcada como tal y perfectamente discutible.

En Estados Unidos, la función por la que más empresas entran en este modelo es la financiera: un 22% de toda la demanda registrada, por delante de marketing (20%) e ingeniería (17%). Tiene lógica en un mercado donde el comprador típico es una empresa con inversores detrás que necesita reporting, auditorías y rondas de financiación.

Creemos que en España la puerta de entrada será la comercial, y podemos equivocarnos del todo.

No porque las finanzas importen menos, importan igual, sino porque el dolor no llega en el mismo orden. Un gerente español aguanta años con un cierre mensual mediocre y una tesorería que se lleva a base de llamadas al banco. Lo que no aguanta, lo que le quita el sueño de verdad, es ver que la cartera de clientes envejece, que el comercial de siempre ya no trae nada nuevo y que el mercado se ha movido mientras él apagaba fuegos.

Esa es la puerta. Si dentro de un año los datos dicen lo contrario, lo escribiremos aquí mismo.

Lo que sí sabemos que pasa después

Hay un dato del informe americano que conviene retener, y con el que cerramos: el 24% de los encargos vienen de empresas que ya habían trabajado así antes, y normalmente vuelven para una función distinta de la primera.

Es decir: la empresa que incorpora dirección comercial dos días por semana y ve que aquello funciona, seis meses después llama para la financiera. No porque se haya convertido a ninguna religión, sino porque descubrió que se podía tener una función directiva sin tener que construir un departamento entero.

El final de la serie

Hemos dedicado cinco entregas a esto. Que en Alemania el mercado se mide desde hace una década y que aquí, hasta donde sabemos, no existe ni una cifra. Que el prejuicio sobre la media jornada no aguanta los números. Que esto no compite con la consultoría, que resuelve otra cosa. Que tampoco compite con contratar en plantilla, y que cuando toca contratar, toca contratar.

Y ahora este: que una de cada cuatro PYMEs españolas se dirige desde una sola silla.

No tenemos la solución para todas. Tenemos una alternativa que funciona para algunas empresas, en algunos momentos concretos, y que aquí todavía casi nadie ha probado. Nos parece motivo suficiente para contarlo.

Si has llegado hasta abajo, probablemente seas tú quien ocupa esa silla. Escríbenos cuando quieras: media hora, sin presentación y sin compromiso. A veces la conversación más útil es la que termina con un «pues no, todavía no te hace falta».

Joan Grau

Fundador de Execoris. Antes, más de 25 años dirigiendo equipos comerciales en España y EMEA. LinkedIn

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