Retos de la PYME
Rejuvenecer la plantilla ahorra en la hoja de cálculo y cuesta en la vida real
Hay palabras que suenan guay y se usan en reuniones de comité. "Rejuvenecer la plantilla" es una de ellas. Suena a un lifting, a 40 años que parecen 30, y en realidad suele significar que alguien ha hecho una columna con los salarios más altos y ha puesto un filtro por edad.
Tiene lógica, un sueldo alto pesa, y una empresa con la caja justa no puede ignorarlo. Lo que me parece discutible no es hacer la cuenta, sino hacerla solo hasta la mitad.
Lo que dicen los números de la otra mitad
Un artículo muy interesante de Montse Mateos sobre el edadismo laboral recoge datos del Ministerio de Trabajo: entre 2020 y 2024 hubo 1.138.519 despidos de personas de más de 45 años en España. Son unos 300.000 al año. Y la cifra sube: de rozar los 200.000 en 2022 se pasó a unos 272.000 en 2024, más de un 20% en 3 años.
La otra mitad de la cuenta la pone Talengo, la consultora cuyo análisis cita el artículo. Según sus cálculos, reponer ese talento costó más de 136.000M€ entre 2022 y 2024. Para ponerlo en proporción, es unas 3 veces lo que facturó Inditex en un año, 39.864M€. Y solo en 2025, reemplazar a los sénior despedidos en 2024 supuso unos 27.000M de gasto para las empresas.
Hay un detalle que cambia la lectura: según Talengo, solo en un 10% de los casos la posición desaparece del organigrama. En el otro 90% se vuelve a cubrir. Es decir, el ahorro se anota el día del despido y el gasto reaparece unos meses después, con otro nombre, en otra partida y, con frecuencia, en otro presupuesto. Cuesta mucho ver una cuenta que está repartida en tres departamentos.
Por qué en una PYME duele más
Los datos hablan sobre todo de grandes organizaciones. Pero la mecánica se reproduce en empresas más pequeñas, y allí es más difícil de amortiguar.
En una empresa de 40 personas no hay un departamento de talento que encuentre sustituto en 2 semanas. Si sale quien llevaba la cuenta de los clientes más antiguos, la PYME no tiene colchón: aprende de golpe, con los clientes delante. Y quien decide, normalmente el Director General, lo hace sin nadie con quien contrastar si el ahorro compensa. Ahí está la parte incómoda: la decisión se toma sola y la factura la paga todo el mundo.
Hay otro matiz, y es demográfico. En España hay casi el doble de personas de entre 45 y 49 años que de niños de 0 a 4, según el mismo artículo. El relevo que se da por hecho llegará en cantidades menores, así que quien hoy desprecia la experiencia competirá mañana por ella.
El regreso por la puerta lateral
La parte más curiosa del artículo es adónde van estos profesionales. Muchos vuelven como independientes: asesores sénior por proyecto, directivos interinos para una reestructuración, o directivos fraccionales, que trabajan entre 10 y 20 horas semanales para varias empresas a la vez.
Lo cuenta Vivian Acosta, de Talengo, y añade que en España el modelo aún choca con barreras reales: la costumbre de pedir exclusividad, el miedo a que se filtren secretos industriales y los conflictos de interés. Son preocupaciones razonables.
Aquí debo ser transparente: en Execoris incorporamos directivos a tiempo parcial, así que somos parte interesada y es normal que desconfíes de lo que digamos. Por eso mejor mirarlo con una pregunta práctica, no con un argumento comercial. Si la empresa va a volver a necesitar esa experiencia, ¿le sale mejor pagarla de vuelta, por horas y con las normas claras, o perderla y descubrirlo tarde?
Qué haría yo con la pregunta
No creo que la respuesta sea nunca despedir a nadie, ni que haya que mantener a toda persona por una cuestión de antigüedad. A veces el puesto no encaja y se acaba. Lo que sí creo es que antes de decidirlo conviene escribir en un papel qué se va a perder y qué costará reponerlo.
Para quien tiene dudas sobre una decisión de este tipo, o sobre cómo plantear una colaboración a tiempo parcial con una persona de mucha experiencia, estaremos encantados de hablarlo veinte minutos, sin compromiso. Y si no, al menos la próxima vez que alguien proponga "rejuvenecer", pregunta qué columna falta en la hoja.
Todos hemos dado por buena alguna hoja de cálculo sin preguntar qué faltaba en ella. ¿En qué decisión descubriste, tarde, que faltaba una columna?
¿Lo hablamos?
Media hora, sin compromiso y sin presentación comercial. Si no te hace falta, también te lo diremos.
Agenda una cita